Konami Kojima MGS5 Silent Hills Videojuegos

Adiós Konami, fue un placer


Para un gran admirador de la mágica industria de los videojuegos como yo, me es difícil escribir sobre un tema que ha causado cierto pesar en las últimas semanas, como seguramente será para ti leerlo. Una sensación horrible generada por dos protagonistas que apreciamos mucho por todo lo que nos han entregado. Pero así se han dado las cosas para nosotros, Konami cogió un arma y se dio un tiro en el pie, para después darse otro, por las dudas.

No sabemos qué ha sucedido, pero sabemos que algo sucedió entre una compañía que acobijo a uno de los mayores genios del arte audiovisual, y éste último llevándolo de la mano a un lugar al que la firma japonesa ya no era habitué en estos último años: la elite. La prueba irrefutable de que esta separación no se trata de un mutuo acuerdo, nos llega cuando sabemos que Kojima estaba con toda la producción lista para el futuro desarrollo de Silent Hills, con Guillermo del Toro como parte de la dirección y Norman Reedus como el protagonista principal. Ya estaba todo encaminado, simplemente faltaba terminar con Metal Gear Solid 5: The Phantom Pain (el cual está previsto para el 1 de septiembre) y Kojima Productions se encaminaría en esta nueva aventura terrorífica que iba a hacer historia dentro de la industria de los videojuegos. Hasta que algo sucedió, cortando todo abruptamente.

Haciendo una analogía con el fútbol, lo que está pasando entre Kojima y Konami fue igual a lo que hemos visto con Messi y el Barcelona, con la única diferencia que el astro del fútbol no terminó yéndose de su club (aunque estuvo a un solo pestañazo). No hay manera de permitir que se te escape una personalidad consagradísima y sinónimo de excelencia como Kojima (al igual que Messi y Ronaldo). No existe requisito que no le puedas cumplir. No hay petición que no le puedas conceder. No hay berrinche que no le puedas aguantar. Estamos hablando de lo único bueno y puro que le quedaba a Konami dentro del negocio de los videojuegos. Un jugador que lo quiere tener todo el mundo en su equipo, que le darían la cinta de capitán y la “10” en la espalda.

Como si fuera poco, una de las grandes victimas aquí no es otro que Metal Gear, quien deberá continuar con su vida al cuidado de Konami y lejos de quien fuera su padre por más de 25 años. Aquí, en lo personal, es cuando la cosa se torna angustiosamente deprimente para un fan de la serie, como es el caso de quien les escribe. El solo hecho de imaginar que Metal Gear esté en manos de otro individuo que no sea Hideo Kojima, y que por otro lado, probablemente se vuelva un producto de esos que salen dos o tres veces al año como Assassins Creed, porque la compañía desarrolladora está convencida de que puede hacerlo igual de bien al contratar a un nuevo personal, me lleva a pensar que Konami se ha pegado el primer tiro en el pie de manera olímpica. Si hubiera otro “Kojima” allí afuera ya lo hubiéramos percibido (Hideaki Anno está trabajando en las películas de Evangelion y no tiene tiempo ¡jajaja!).

Konami supo permanecer en el Olimpo de los videojuegos por muchos años, y con títulos como Metal Gear Solid, Silent Hill, y Pro Evolution Soccer, obtuvo el reconocimiento definitivo a nivel mundial (Contra, Suikoden y Castelvania son juegos increíbles también). Pero desde hace tiempo que se encuentra en picada tratándose de videojuegos. Los últimos Silent Hill (Homecoming, Downpour y Book of Memories) han aportado su granito de arena para enterrar a la franquicia, llevando a que la generación que ha vivido sus años de gloria (Silent Hill 1, 2, 3, y hasta el 4) prefiriera desconectar el cable que la mantenía con los signos vitales antes de verla así, irreconocible. ¡Hasta que llegó Kojima! Una vez más, el director, guionista, productor, y encargado de preparar el café los jueves, se encargaría de rescatar a un título que parecía condenado a la perdición. ¿Quién mejor que él? Nadie.

Kojima se ha reunido con dos personalidades “top” para llevar este nuevo proyecto que haría de “reboot” de la serie más espeluznante del survival horror. Junto con el aclamado director Guillermo del Toro, y uno de los actores del momento, Norman Reedus, Kojima nos ha ofrecido una pequeña muestra del juego, pero quien lo haya jugado (o hasta simplemente haberlo contemplado) coincidirá conmigo con que era más que suficiente para saber lo que nos esperaría en Silent Hills. Terror del bueno. De esos que realmente quieres apagar la consola y ponerte a ver Bob Esponja, algo inocente, infantil y gracioso para aliviar la perturbación psicológica. Silent Hills despertó en la comunidad gamer algo que hacía mucho no se veía en un juego de terror (junto con Amnesia).

Pero Konami nos ha hecho – ¡ole! – y nos ha dejado con las ganas de vivir una de las experiencias renderizadas más esperadas de toda esta nueva generación al cancelar el proyecto, debido a la inevitable ida de Kojima. Aquí es cuando Konami se pega el segundo tiro en el pie. Ha dejado escapar un título que le iba a generar unas ganancias históricas para lo que es la franquicia de Silent Hill (¿alguien lo duda?), pero para “tranquilizarnos”, la compañía salió a aclarar que la serie de terror seguiría activa y con nuevos trabajos. Si, al igual que todo este último tiempo, lanzando juegos mediocres para la vara muy alta que ha dejado el aclamado Team Silent, liderado por Keiichiro Toyama hasta el Silent Hill 4 (su último proyecto).

Konami ha dejado de lado los videojuegos y se ha dedicado a encargarle sus juegos a otras compañías, manteniendo únicamente las únicas joyas que le queda, como Metal Gear Solid y Pro Evolution Soccer (el cual se está viendo superado por el FIFA). Castelvania está muerto, y lo mismo le espera a Silent Hill y Metal Gear, como ya nos ha demostrado con su incapacidad de mantener la calidad de sus productos por su cuenta. El único que podía llevarla al selecto grupo de las compañías desarrolladoras con más influencia en la industria, se irá una vez que termine con MGS5: TPP.

El final de Konami en los videojuegos es irremediable. Seremos testigos del ocaso de una compañía que nos ha entregado clásicos que perdurarán en la historia, como Frogger, Contra, Castlevania, Pro Evolution Soccer, Dance Dance Revolution, Silent Hill, y Metal Gear Solid.  

Sus pachinkos y centros de salud no llegan por mis pagos, así que le iré diciendo: adiós Konami, fue un placer.