Videojuegos

¿Le ha ganado Sony la guerra de consolas de octava generación a Microsoft?


Parece exagerado cuando leemos o escuchamos la palabra de connotación bélica “guerra” al tratar un tema sobre el mercado de consolas. Pero al tratarse de algo que levanta tantas pasiones como el mundo de los videojuegos, es inevitable emplearla a la hora de reflejar la competencia entre dos rivales con seguidores acérrimos que velan por el prestigio de su plataforma preferida y que no dudarán en poner en riesgo la vida de su propia sensatez al interponerse a la bala de la deshonra que atenta contra su sistema de videojuegos.

Esta guerra ha visto pasar a varios personajes en forma de consolas, cambiando los contrincantes en cada generación, pero manteniendo la confrontación entre las compañías en algunas ocasiones. Es así como hemos visto la primera de estas batallas entre Nintendo y Sega, para luego pasar a Nintendo versus Sony, y finalmente, en este período actual, el enfrentamiento entre Sony y Microsoft.

Claro que Nintendo no ha salido del juego. En absoluto. De hecho, su innovadora Wii se ha consolidado como la consola más vendida de la pasada generación. Pero mientras la gran “N” vendía su chiche como pan caliente, el foco estaba puesto en las dos consolas con mayor capacidad técnica, las cuales llevaban al desarrollo de títulos que marcaban la agenda de la industria con juegos como Grand Theft Auto, Halo, Metal Gear Solid, Assassin’s Creed, Gears of War, Final Fantasy, y los Call of Duty, entre muchos más. Es aquí donde se ha generado una encarnizada rivalidad que parece que durará un par de generaciones más (por lo menos).

Y es que, a diferencia de lo que sucedió entre Nintendo y Sony cuando ésta última incursionó en la industria con su exitosísima PlayStation, en donde ambas defendían un sector del mercado diferente (Nintendo enfocado en los más chicos mientras que la propuesta de Sony estaba dedicada a adolescentes y adultos), en el caso de Sony y Microsoft sus sistemas están orientados a un mismo público, lo cual los vuelve más rivales aún.

Pongámoslo de este modo, no es muy acertado rivalizar Halo con Splatoon o Gran Turismo con Mario Kart y que un grupo de veinteañeros y treintones reclamen que su juego es mejor a un grupo de chicos de no más de 15 años (que son los mayores representantes de este sector del mercado al que Nintendo se enfoca). En cambio, si comparamos Halo con Killzone y Gran Turismo con Forza Motorsport, la cosa se vuelve equilibrada y genera una crispación más coherente entre los bandos. O sea, Nintendo juega a su propio juego.

La “ética de los videojuegos” nos indica que debemos abogar por el respeto y el entendimiento entre nosotros, yendo todos hacía un mismo camino que nos conduce a un único destino que no es otro que el entretenimiento. Pero el mundo no funciona así, y el internet es el medio que expone nuestro lado más inflexible, con comentarios hirientes y con una carga importante de sordidez intelectual. Bajo este contexto, la batalla entre la PlayStation 3 y la Xbox 360 por un lado y la Xbox One frente a la PlayStation 4 por el otro ha generado discusiones interminables que intentan determinar la superioridad de una frente a la otra, ya sea por la tecnología empleada, la performance o el rendimiento obtenido, y el catálogo de juegos que ofrecen. Una guerra sin sentido para muchos -como todas las guerras- pero inevitable (como Ford vs Chevrolet, Star Wars vs Star Trek, chocolate vs vainilla, etc.). 

Repasemos un poco la historia. En la generación pasada Microsoft había lanzado la Xbox 360 a finales de 2005, mientras que Sony sacó al mercado su PlayStation 3 prácticamente 1 año después. Este tardío lanzamiento y el elevado costo de la consola de la compañía japonesa (de unos $600) debido a una extrema autoconfianza de supremacía, hizo que la PS3 se mantuviera varios años por debajo del sistema de la compañía americana en cuanto a ventas. Además la 360 contaba con exclusividades de gran peso como Halo y Gears of War, juegos “vendeconsolas.”

La situación pareció cambiar luego de que los japoneses decidieran comercializar un modelo más asequible y compacto de su producto, todo esto sumado a un buen catálogo de títulos, lo cual les valió un significativo incremento de ventas que ayudaron a que hoy se hable de una victoria por una diferencia de 900.000 unidades de la PS3 frente a la 360, según VGChartz con fecha del 6 de febrero de 2016. De todas formas podríamos dejarlo en un empate técnico. Como hemos dicho, la gran ganadora ha sido la Wii con 101 millones de unidades, seguido por la PS3 con 86.3 millones y la 360 con 85.4 millones.

En esta actual generación, la octava para ser más precisos, Sony ha vuelto a acaparar toda la atención del mercado con su flamante PlayStation 4, de la misma manera en que ha sucedido con la PS One y la PlayStation 2 (ésta última siendo la consola más vendida de la historia). Bajo el comando de Mark Cerny como responsable de su arquitectura, el gigante de la electrónica quiso hacer las cosas bien de entrada, apuntando a un precio que no asustara a los jugadores. El resultado ha sido excepcional. No solo la consola ofrece un rendimiento superior al de su rival, sino que también ha sido desarrollada con una ingeniería notable logrando ser significativamente más compacta que la Xbox One.

Nintendo ha cometido un craso error con la Wii U creyendo que podía llegar nuevamente al mercado con una propuesta técnicamente inferior frente a sus dos rivales pero igual de innovadora que la Wii original. Se podría decir que la Wii U ha quedado fuera de la partida, quedándose muy retrasada en la carrera hacia el podio. 

Por su lado, la compañía de Satya Nadella y rival directo de Sony en el universo de las consolas, ha cometido el mismo error con su Xbox One que Sony con la PS3, recibiendo a la actual generación con una actitud pedante que probablemente haya servido para sentenciar su destino desde el inicio. El propio Phil Spencer, máximo responsable de Xbox, ha declarado que no está seguro que su consola pueda alcanzar a su ya eterno rival. Dejando de lado las reiteradas actitudes de grandeza que ha demostrado Spencer, reconociendo la innegable superioridad que está teniendo la PS4 junto a las palabras de elogio hacia exclusivas de Sony como Bloodborne, nos preguntamos si realmente la Xbox One no tiene chances de revertir esta situación.

A pesar de no haber siquiera llegado a la mitad de la vida promedio de una generación de consolas, desde aquí nos adelantamos a responder que la plataforma de los chicos de Redmond no tiene oportunidad de torcer la realidad a su favor. Es muy difícil que Microsoft tenga alguna chance de revertir la situación. A pesar de que la 360 había inaugurado la séptima generación de consolas, lanzándola con un año de antelación, la diferencia con la consola de Sony nunca superó los 4 millones hasta el 2009, año en el que la firma asiática cambió su situación, de manera que no supo mantener esta diferencia en su beneficio.

Pero ahora hablamos de una distancia de poco más de 17 millones de unidades a favor de la PS4, la cual ya lleva vendida/distribuida actualmente 37.2 millones frente a los 19.9 millones de la Xbox One. El gran responsable de este liderazgo lo encontramos en el mercado de los Estados Unidos (el más importante), en donde la consola ha sido muy bien recibida, ganando la contienda mes a mes de forma constante (con alguna que otra excepción). De todas formas sí esperamos que desde Microsoft, a fuerza de exclusividades y demás servicios, recorten esta extensa brecha entre las dos, aunque algunos analistas auguran que la diferencia se mantendrá en la relación 2:1.

También hay que tener en cuenta que Sony está preparando el arribo de su casco de realidad virtual, el PlayStation VR, el cual se comercializará a mediados de este año. Con este nuevo gadget que promete brindarnos una experiencia inmersiva como nunca antes lo hemos experimentado, se espera que la compañía de Kaz Hirai termine de “cerrar el partido” y consolidar así la presencia de su consola.

Sony aprendió de sus errores en el pasado, escuchando a los usuarios y dándoles lo que querían, mientras que a su vez Microsoft hizo todo lo posible por enajenar a gran parte de un mercado con sus políticas invasivas y que limitaban la libertad del usuario, obligando al jugador a estar conectado a internet y al hecho de no poder prestar sus juegos. En cuanto al rendimiento de la consola, si la anterior lograba un mejor desempeño en los juegos multiplataformas (dado que la arquitectura de la PS3 dificultaba el desarrollo de los títulos), en esta generación se ha quedado detrás de la PS4, quien ha resultado ser un poco más potente, alcanzando resoluciones y tasa de cuadros superiores.

Últimamente también se ha hablado de una nueva consola de Nintendo, igual de potente que sus pares y que estaría por llegar en la segunda parte del año. Hablamos de la rumoreada NX, de la que poco se sabe, como el hecho de que estará conformada por dos consolas. Habrá que ver con qué nos sorprenden, teniendo en cuenta que siempre tienen algo bajo la manga. Igualmente es difícil creer que la NX pueda siquiera alcanzar a una consola como la de Sony, que dicho sea de paso, mantiene un ritmo de ventas superior al de PS2 (recordemos que es la consola más vendida de la historia).

Sony ha recuperado el cetro y la corona que supo ostentar con su PlayStation y PlayStation 2, habiéndola perdido anteriormente con la PlayStation 3. De todas maneras, la guerra le sienta bien.