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No Man’s Sky reseña


Los chicos de Hello Games han lanzado su tan esperadísimo juego de ciencia ficción, No Man’s Sky, y luego de haberlo probado por más de 40 horas en la PlayStation 4 hemos podido sacar una conclusión mucho más firme de lo que simplemente veíamos en tráilers y demás videos. Y es que desde un inicio, cuando se había dado a conocer en 2013 durante el VGX de susodicho año, No Man’s Sky pintaba para algo grande, lo que ha generado unas expectativas tremendamente estratosféricas en el público (incluyéndome). Pero lo malo de tener las expectativas tan altas es que el impacto de la desilusión es mayor.

El padre de la bestia, Sean Murray, había comenzado a desarrollar el juego por su cuenta, y los resultados presentados eran impresionantes. Un solo hombre estaba creando un juego en el que nos permitiría explorar una infinidad de planetas y galaxias en un universo creado a partir de lo que se conoce como generación procedural o generación por procedimientos. El solo hecho de pensar por un instante lo que eso conlleva y las oportunidades que ofrece, sumado a lo que nos habían mostrado en su primer tráiler con el cual tuvimos una visión más palpable del producto, provocó una “histeria” en los jugadores que probablemente el director británico no se esperaba.

Sony observó esta reacción de la gente y dijo, “vamos a ayudar al muchacho con su proyecto que parece ser que vale la pena,” con lo cual el creativo sumó a más personal en su equipo y obtuvo una ayuda financiera por parte de la compañía japonesa. Luego llegaron otros eventos, como la E3, Gamescom, y PlayStation Experience en el que nos iban mostrando más y más videos, y fue en ese momento que mi hype comenzó a perder altura. Y es que con cada video que veía de No Man’s Sky, notaba que el juego no ofrecía mucho más que “ir de planeta en planeta farmeando minerales.” Así y todo me reservé para alguna posible sorpresa para cuando lo tuviera instalado en mi consola, lo cual, llegado el momento, pude comprobar que efectivamente no había mucho más. Pero primero veamos de qué va el juego para entender esta dicotomía entre lo genial y engorroso que puede llegar a ser esta IP, que desde su salida ha dado mucho de que hablar.

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No Man’s Sky le da la oportunidad al jugador de explorar con su fiel nave más de 18 quintillones de planetas, todos generados proceduralemente, lo que hace que cada planeta sea único en su composición, léase su flora, fauna, y gravedad. Además, otra de sus virtudes más valoradas es la de permitirnos viajar de planeta a planeta sin ver una pantalla de carga (salvo cuando viajamos a la velocidad de la luz, en donde allí sí tendremos que esperar unos pocos segundos hasta llegar a nuestro destino), como así también entrar y salir de órbita, lo cual es genial. Todo esto aporta un dinamismo en la exploración sin precedentes en los videojuegos, dándonos plena libertad para movernos por todo el mundo (literalmente) y ¡por todo el universo!

Hasta aquí todo bien. La idea de la cual parte el juego es realmente digna de reconocimiento por parte de la industria, pero lamentablemente todo ese interminable universo que tendremos a disposición se termina quedando algo corto en la experiencia final. Y es que a medida que vamos descubriendo planetas, las variables de las que se nutre la máquina para generar los cuerpos celestes y sus respectivos animales y plantas (en caso de que los tenga) terminan siendo repetitivas al corto plazo. Ante esta situación, la exploración de la que se jacta el juego, y pilar conceptual de su entretenimiento, va perdiendo su poder de asombro. En los tráilers y videos expuestos en diversos eventos veíamos planetas que ostentaban unas especies majestuosas en forma de imponentes “brontosaurus” o bichos gigantescos que volaban por los cielos, pero la realidad resultó ser algo más sórdida.

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Hay algunos animales que son interesantes, pero también se observan ciertas incoherencias en el armado de estas criaturas. O sea, por ejemplo, puedes cruzarte con una especie de un tamaño considerable con pequeñas alas que le permiten sorprendentemente mantenerse revoloteando en el aire. También he notado que muchos compartían el mismo tipo de patas, similar a las pezuñas de los caballos. He tenido la oportunidad de cruzarme con, digamos, “dinosaurios,” pero no imponían tanta presencia. De hecho, nunca estaban junto a otros de su especie, siempre en solitario.

Con la flora sucede que su diversificación no es tal, por lo que te encontrarás con planetas muy similares pero con distintos colores (si el pasto es azul en uno, en otro puede ser rojo, y así con los árboles y arbustos). También aterrizarás en muchos lugares desiertos y sin rastros de vida, algo completamente lógico. Eso sí, los minerales y materiales nunca faltan. Todo lo contrario, es lo que más abunda en el juego. Heridio, zinc, carbono, cobre, oro, y otros más, son los materiales que necesitaremos conseguir para reparar y mejorar nuestra nave, exotraje, o multiherramienta.

El objetivo de No Man’s Sky es llegar al centro del universo, pero para eso tendremos que hacernos de los minerales y demás materiales mediante nuestra arma conocida como multiherramienta. Con ella dispararemos sobre las plantas y rocas para obtener minerales, pero cuando nos acecha el peligro en forma de centinelas o criaturas poco amistosas lo utilizaremos como arma. Te voy avisando que te la pasarás farmeando de lo lindo, al punto de sentirte más un minero espacial que otra cosa. Necesitaremos un buen dinero para aumentar las capacidades de la nave, multiherramienta, y exotraje, lo que nos ayudará a avanzar en la aventura de forma más holgada.

Y es aquí en donde consideramos que el buen Murray se ha dormido en los laureles. Es cierto que el juego es del tipo indie, pero sin embargo no se lo comercializa como tal, sino por $60 como si se tratara de un AAA, algo que está lejos de serlo. Por ese precio se espera presenciar una experiencia que no sea tan vacía y monótona. Es que salvo algún monolito que te encuentres en el planeta, que dicho sea de paso te enseñarán nuevas palabras de uno de los idiomas alienígenas, no harás otra cosa que recolectar minerales.

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Ah, casi me olvido de mencionar que te brindan la chance de ponerles nombres a los planetas, animales, y plantas que vayas descubriendo, para que así lo vean otros jugadores en caso de que visiten dicho planeta -muy poco probable que suceda debido a la inmensidad del juego-. Al principio te sentirás todo un Cristobal Colón y te detendrás a pensar qué nombre ponerles a cada cosa desconocida, optando por nombres elegantes y sofisticados tipo, en el caso de las plantas, “Plantus Verdorum K77L2,” “Dientes de dragón,” “Sombra de Luna,” para que a la 10º vez vayas por lo simple y llano, tipo “planta_10,” “planta_11,” “planta _12,” y así. Todo termina volviéndose tedioso en este juego.

Los combates son uno de sus puntos más flacos, tanto a la hora de enfrentarnos a las amenazas en tierra como las luchas que libramos en el espacio con otras naves. Según nos habían informado sus desarrolladores, cuando nos topáramos con una guerra intergaláctica, íbamos a poder seleccionar un bando o facción y participar en ella. La realidad es que nada de esto sucede. De vez en cuando verás una flota de naves nodrizas apacibles en el frio vacío del espacio, y si las atacas para conseguir materiales liberarán unas cuantas naves que irán detrás de ti. Por otro lado, si crees que es tu oportunidad perfecta para sentirte todo un Rick Hunter (Macross), el título de Hello Games te negará tal experiencia.

Lamentablemente no han incorporado otros elementos que hagan que el jugador sienta que ha conquistado el universo una vez que lo finalice. Por lo menos no es esa la sensación que me dejó luego de viajar de planeta en planeta disparándole a rocas, hasta el punto de despertarme por las noches gritando “’¡plutonio para la nave!” Se pudo haber implementado un sistema de construcción de bases y estaciones espaciales mediante la recolección de materiales; fundar y comandar una fuerza que vaya creciendo más y más; la posibilidad de liberar planetas del yugo de otras razas alienígenas o invadirlos y hacernos de una buena o mala reputación; estas son algunas de las cosas que, humildemente creo, podrían aportar más interés a un juego que tenía todo para triunfar.

En cuanto a su banda sonora, hay que decir que es sublime. Los encargados de componer estas bellísimas piezas musicales son los chicos de 65daysofstatic, una banda inglesa de post-rock que realmente se luce. Puedes escucharlo en su canal oficial de YouTube.

No Man’s Sky es un juego al que lo amas o lo odias. No hay término medio. Si lo tuyo es perderte en los confines del espacio explorando y descubriendo planetas sin mucho más para hacer, este es tu juego. Si en cambio esperas por algo más “movidito,” no lo encontrarás aquí. Espero que Hello Games tenga pensado lanzar alguna actualización que sume nuevas actividades a su insulsa aventura espacial, ya que es un diamante en bruto al que, si lo llegarán a pulir debidamente, brillaría más que todas las estrellas juntas.

Evaluación

Comentario final

A pesar de contar con una jugabilidad que prometía mucho desde un principio, No Man's Sky no logra estar a la altura de lo que se esperaba. Teniendo un inmenso universo en nuestras manos, son muy pocas las cosas que nos ofrecen para mantenernos activos, llegando a pasar prácticamente el 80% del tiempo juntando minerales y demás materiales, lo que es muy probable que el jugador sienta la monotonía y el hartazgo luego de haberlo jugado más de 10 horas.

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