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Repasamos los principales juegos de Metal Gear Solid [Parte 1]


A muy pocos días de la salida de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain hemos decidido que era el momento propicio para llevar a cabo un rejunte de todas las entregas de esta icónica franquicia de los videojuegos. Y es que la historia de Metal Gear está nutrida de una vasta cantidad de títulos que han pasado por innumerables plataformas a lo largo de sus 28 años, donde cada uno se destaca por una filosofía y una serie de personajes que han dejado huella en esta fascinante industria.

Antes de comenzar vale aclarar que repasaremos los títulos que conforman la historia principal de Metal Gear y no algunos de los spin-off que han salido o secuelas que no son consideradas oficiales, como es el caso de Snake’s Revenge y Rising.

Empecemos entonces a rever la historia de esta fantástica franquicia que tanto ha aportado a la industria e inspirado a otros desarrolladores.

Metal Gear

Todo inició en 1987 cuando Konami lanzó Metal Gear para la MSX 2. En realidad se ha mencionado a Konami como un mero formalismo, ya que cuando se habla de Metal Gear hay que nombrar a Hideo Kojima como máximo responsable. Kojima ya tenía en mente la idea de desarrollar un juego donde no necesariamente habría que acabar con los enemigo como sucedía en el resto de los juegos de acción de esa época, dejándoles a los jugadores la posibilidad de elegir la manera de avanzar en los niveles, de forma sigilosa o al estilo “Rambo.” Con esto en mente se ha salido con un título de espionaje donde el personaje principal, un joven Solid Snake que recién comenzaba sus andanzas en Fox-Hound, debía infiltrarse en una fortaleza conocida como Outer Heaven, fundada por nada más ni nada menos que el legendario Big Boss, el padre de Solid Snake (aunque técnicamente éste último es un clon de él).

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Metal Gear estaba adelantado a su época ya que no contaba con los típicos elementos que veíamos en un juego de acción durante ese joven período de los videojuegos, los cuales ofrecían una historia escueta en detalles y básica. Todo lo contrario. El juego poseía una historia con vueltas de tuerca y asuntos más complejos de los que se veían en títulos de esta índole. Además, todo lo que vimos en esta entrega se utilizaría en un futuro juego que saldría para PlayStation, Metal Gear Solid. Pero no nos adelantemos. El juego para la MSX 2 contaba con la famosa caja de cartón con la que pasábamos desapercibidos, al igual que las raciones y las tarjetas con sus respectivos niveles de acceso a las diversas áreas. También había que sortear trampas en forma de rayos infrarrojos ayudándonos con el cigarrillo o las gafas térmicas, o pasando por zonas minadas con el uso de un detector de metales.

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Otro de los elementos que hace su aparición y que luego se volvería una característica que no podía faltar era el Codec, una radio con la que nos comunicábamos con varios de los personajes con los que nos topábamos en la aventura, proveyéndonos de pistas y datos que nos servían para avanzar. Pero la gran estrella, de la cual gira toda la trama, sería una enorme máquina bípeda con capacidad de lanzar un misil nuclear desde cualquier punto de la tierra, el TX-55, o mejor conocido como Metal Gear. Snake debía destruir a este monstruo metálico armado con lo último en tecnología y cuya sola existencia conspiraba en contra de la paz mundial. De todas formas no sería hasta la próxima entrega en donde se lo vería en acción, ya que no es activado y Snake logra destruirlo, para enfrentarse en una batalla final contra su comandante en jefe, Big Boss, su padre.

Con este título comenzaría la prolífica carrera de Kojima como diseñador de videojuegos, aportando obras de excelsa calidad y aclamadas por la prensa y los jugadores.

Metal Gear 2: Solid Snake

A pesar de que Konami había lanzado una secuela del exitoso Metal Gear sin la participación de Kojima (y que no tuvo la misma repercusión), títulado Snake’s Revenge, éste decidió tomar las riendas del asunto y crear una verdadera continuación de las aventuras de Snake, la cual es considerada por todos como la secuela oficial (¡obviamente!). Es así como una vez más nuestro héroe debería salvar al mundo de la mano de Kojima (como director del juego, claro ¡jajaja!), en lo que sería Metal Gear 2: Solid Snake. El juego salió en 1990 en Japón, también para la MSX2, y había sido otro éxito que se sumaba a la corta carrera del diseñador japonés. El título presentaba unos gráficos sutilmente más detallados y una trama que asimilaba términos científicos, conflictos políticos a escala global, y la proliferación de armas nucleares.

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En esta oportunidad se incorporan más elementos que veríamos más adelante en Metal Gear Solid, como un radar que detecta las reacciones biológicas de los enemigos, marcando su posición en la pantalla (una versión previa al radar soliton de Mei Ling que vimos tiempo después). Snake también contaba con nuevos movimientos, por lo que ahora podíamos arrastrarnos para pasar por conductos y vallas cortadas. También se sumaba un sistema de juego con una mayor complejidad en la IA de los enemigos, quienes reaccionaban ante algún ruido generado por nosotros al golpear una pared o al pisar sobre una superficie que delataba nuestra presencia.

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Esta vez Solid Snake debía infiltrarse en Zanzibar Land para rescatar al Dr. Kio Marv, un biólogo checoslovaco que había dado con una solución para el abastecimiento del combustible fósil (petróleo) por medio de una microalga genéticamente modificada a la que se la ha denominada OILIX. La operación fue nombra como “Operación Intruso F014,” y una vez más el personaje principal se toparía con Big Boss, a quien se le creía muerto luego de la caída de Outer Heaven, y el principal responsable de la captura de Marv con la intención de poner en jaque a todo el mundo.

Metal Gear 2: Solid Snake había salido únicamente en territorio japonés, pero luego de 16 años se lo pudo disfrutar en occidente con la salida de Metal Gear Solid 3: Subsistance, y hay que decir que, tratándose de un juego que ya lleva sus años, tiene toda la esencia de un típico Metal Gear Solid.

Metal Gear Solid

Y hemos llegado al punto de inflexión de esta genial franquicia, donde ya nada volvería a ser igual. Luego de haber lanzado Policenauts, Hideo Kojima volvería a retomar el tema de las armas nucleares, tanques bípedos, conflictos políticos, y toda una trama con idas y vueltas que mantendrían al jugador pegado al mando. Es así como luego de su desarrollo a partir de 1995, Konami lanza en 1998 el legendario Metal Gear Solid para la revolucionaria consola de Sony, la PlayStation. Metal Gear Solid tendría un enorme impacto en la industria de los videojuegos y en la comunidad gamer, siendo considerado como uno de los mejores juegos de la historia.

 

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Kojima había salido con un título que manejaba una intrincada historia con temas muy sofisticados y profundos, como la proliferación de las armas nucleares y la clonación, elaborado de una manera excelsa y loable. Además, gracias al uso de Codec teníamos acceso a diálogos interminables con varios de los miembros de la operación, comandada una vez más por el Coronel Campbell, en donde escuchábamos y leíamos cosas que difícilmente un niño o un adolecente se haya topado en su vida (yo y varios de mis amigos lo hemos jugado a la tierna edad de 12 años). Nanomáquinas, péptidos anticongelante, Convención de Ginebra, START III, DARPA, el genoma humano, y muchas menciones al Pentágono, formaban parte del adulto vocabulario del juego, muy lejos de cualquier cosa que se haya visto hasta el momento. Metal Gear Solid es el resultado de todo lo que Kojima no pudo hacer con los primeros Metal Gear en la limitada MSX2, aunque ya se divisaba esta tendencia en los juegos anteriores.

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Además, siendo Kojima un cinéfilo con todas las letras, su obra se vería cargada de escenas animadas que le daban un tinte muy cinematográfico gracias a las capacidades de la nueva consola de Sony, algo que fue muy destacado y que se repetiría en sus futuras entregas. Mención aparte se merece la banda sonora compuesta de melodías sublimes que saben ambientar las situaciones y el contexto en el que nos encontramos en el juego, como agregarle más tensión de la que ya hay en una batalla frente a Revolver Ocelot o subiendo los incontables pisos en la Torre de Comunicaciones perseguido por una horda de enemigos armados. Para quienes no lo hayan jugado y quieran saber de lo que hablo, recomiendo escuchar Warehouse Storage, Duel, y Rex’s Lair.

Esta entrega también nos presentaba a alguien que se volverá una pieza importantísima en el equipo de Kojima y en toda la franquicia de Metal Gear; hablamos del genio artístico de Yoji Shinkawa, un verdadero ilustrado en el arte (cuac!) del diseño. Shinkawa le aportaría sus trazos a todos los títulos de Kojima con sus espectaculares diseños de personajes y mechas, con un estilo único e inigualable que esbozaba líneas sobriamente inacabadas y “manchones de tinta” perfectamente ubicados en los rostros. En realidad Metal Gear Solid se podría llevar a cabo perfectamente sin su participación (lo que menos falta en Japón son diseñadores de personajes y mechas), pero sin dudas que no sería lo mismo sin ese toque elegantemente extravagante.

Hemos escrito mucho de todo lo que giraba alrededor de esta obra lanzada en la PS1, pero nos resta dedicarle unas líneas a la historia, ¿cierto? Veamos. Al igual que en MG2, seis años después de los acontecimientos de éste último nos encontrábamos con un Snake retirado del campo de batalla, refugiado en el alcohol y en sus 50 perros Huskies. Todo para escapar de su tormentoso pasado en las frías tierras de Alaska. Luego de un levantamiento armado por parte de las fuerzas especiales FOXHOUND, quienes tomaron una base en una isla del archipiélago de Alaska conocido bajo el nombre en código de Shadow Moses, el Coronel Campbell recurriría una vez más a las habilidades y destrezas de quien ya ha salvado el mundo en dos ocasiones anteriores, esta vez para una nueva misión de altísima tensión a nivel global.

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El líder de esta revuelta es nada más ni nada menos que Liquid Snake, un hombre capaz de llevar el mismo nombre en código que nuestro héroe, lo que habla de un soldado a temer. Liquid, junto con un grupo de excéntricos – pero igual de letales – miembros de FOXHOUND, exigían el cuerpo de Big Boss en 24 horas, y de no concretarse la demanda tomarían represalias por medio del Metal Gear REX que habían secuestrado, un nuevo tanque bípedo capaz de lanzar una ojiva nuclear hacía cualquier punto del globo. Durante la misión Snake se encontraría con quien se volvería su mejor amigo y un personaje importantísimo en el universo de Metal Gear, Hal Emmerich, mejor conocido como Otacon, un apasionado otaku (de ahí su apodo) y un genio de la ingeniería robótica que lo ayudará a Snake en reiteradas ocasiones para destruir a su propia creación, REX. Luego tenemos a Meryl Silverburgh, una combatiente de 18 años cuyo ídolo máximo no es otro que Solid Snake, la “leyenda viviente,” y que también le será de ayuda en su misión. Snake logra destruir a REX en una épica batalla frente a Liquid, del quien luego nos enteraremos que no es otro más que su hermano gemelo y segundo clon de Big Boss.

Este título sorprendería a los fans que habían jugado a las primeras entregas con la impactante noticia de que Solid Snake formaba parte de un proyecto conocido como “Les Enfants Terribles,” un programa secreto del gobierno de los Estados Unidos cuyo fin era el de crear a súper soldados descendientes de Big Boss a través de la clonación de sus genes. El jugador se enteraría, junto con Solid Snake, que éste era un clon de Big Boss.

Metal Gear Solid presentaba por primera y única vez (hasta el momento) dos finales alternativos, donde la variable radicaba en la supervivencia de Meryl, dependiendo si resistíamos o no a la tortura que nos propinaba Ocelot cerca del final del juego. De esta forma, si queríamos salvarla nos obligaban a pulsar el botón círculo del mando a una velocidad y en un tiempo “inhumano.” Si resistíamos a la tortura, Meryl viviría, si en cambio nos rendíamos y evitábamos pasar por esa tortuosa situación (¡la cual era bastante real para serles sinceros!), ella moriría. Igualmente, luego de semejante penuria, la doctora Naomi Hunter nos ayudaría con un relajante masaje en el brazo haciendo uso de las vibraciones del DualShock. Épico.

Kojima siempre ha tenido un gustito especial por romper la “cuarta pared,” utilizando diálogos de sus personajes para hablarle directamente al jugador, como es el caso de Psycho Mantis, uno de los jefes con el que tendríamos una de las peleas más recordadas en la historia de los videojuegos. Psycho Mantis tenía poderes telequinéticos, por lo que contaba con la habilidad de leernos la mente y anticiparse a todos nuestros ataques, volviéndose una batalla imposible de ganar. Pero habría un truco para derrotarlo. Antes de que comience la pelea, la pantalla se ponía completamente negra y con la palabra “Hideo” en la esquina superior, y era en ese momento en donde debíamos quitar la Memory Card de la ranura 1 para ubicarla en la ranura 2. De esta manera Psycho Mantis no podía leernos la mente y el combate sería equilibrado.

Así de genial fue Metal Gear Solid, rompiendo esquemas e innovando en la experiencia que un juego puede llegar a brindar, y a partir de aquí la cosa no haría más que mejorar, por lo menos en el sistema de juego.

Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

Luego del revolucionario Metal Gear Solid de PS1, Konami lanzaría en 2002 una secuela de esta nueva etapa “sólida” de la serie de espionaje, con gráficos en 3D que permitían recrear – mínimamente – el mundo que Kojima tenía pensado en su mente (en la cabeza de este hombre alberga las más ambiciosas experiencias jugables sin ordenador posible que lo satisfaga). Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty fue una exquisitez de estímulos audiovisuales gracias al poderío gráfico de la nueva consola de Sony para ese entonces, la PlayStation 2. El salto de una consola de 32-bit a otra de 128-bit supuso una significativa evolución en la franquicia, permitiéndonos verle los – hermosos – ojos azules y los – perfectos – dientes blancos de Solid Snake en la consola de sexta generación.

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Los efectos de luz y sombra eran algo que nunca se había visto, y el juego disponía de todos los más mínimos detalles posibles, como dejar huellas en el piso con las marcas de nuestras botas al entrar a una de las cubiertas del USS Dicovery al inicio del juego, o comenzar a estornudar si pasábamos mucho tiempo bajo la tormenta (lo que alertaría a los guardias si nos encontrábamos cerca). Además disponíamos de nuevos movimientos y un renovado sistema de juego. Ahora Snake podía caminar y sorprender a los soldados por detrás – ¡freeze! – para obligarlos a que nos den sus ítems si les apuntábamos en la cabeza. Entre otros movimientos podíamos arrastrar a los enemigos que habíamos neutralizado para esconderlos en lockers, rodar, y colgarnos en barandas para pasar desapercibidos (por un tiempo limitado).

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Para esta nueva etapa de su obra maestra, Kojima iría en busca de uno de los mayores compositores del cine, el inglés Harry Gregson-Williams (Armageddon, Shrek, Man on Fire, X-Men Origins: Wolverine, y un largo etcétera). Su trabajo se vería reflejado en el tema principal del título, volviéndolo prácticamente un himno de los videojuegos. Una vez más Metal Gear ostentaría una banda sonora digna de reconocimiento entre sus pares.

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En cuanto a su historia, hay que decir que el bueno de Kojima ha sabido sorprender a todo el mundo cuando luego de los sucesos del USS Discovery, donde Solid Snake se había hundido junto con el carguero en las costas de New York, el personaje principal con el que jugaríamos el resto de la historia sería Raiden, un joven rubio de rasgos más refinados en contrapartida con el aspecto rudo y desalineado de Snake. Esta decisión por parte del equipo desarrollador fue con la intención de atraer a un público femenino, que en base a una encuesta realizada en Japón a un grupo de chicas, éstas no veían en Snake una imagen que les atrajera lo suficiente para jugar al título (¡insolentes! Perdón por la falta de profesionalidad ¡jajaja!).

Raiden

Raiden sería víctima de una maraña de asuntos que atentaban contra su cordura y que estaban más allá de su comprensión, donde nada era lo que parecía, ni siquiera su novia Rose (aunque ella resulta estar realmente enamorada de él). Aquí hace su aparición un tercer clon de Big Boss, llamado Solidus Snake, quien se muestra como el clon perfecto del proyecto Les Enfant Terribles, y quien fuera mentor de Raiden cuando éste era un niño de 10 años. Había algo que “no estaba bien.” Todo se estaba repitiendo pero con diferentes personajes. Es allí cuando nos enteramos que todo formaba parte de una simulación orquestada por una inteligencia artificial compuesta de cinco proxys que se conocería como The Patriots. Solidus Snake fue presidente de los Estados Unidos, y cansado de ser una marioneta de The Patriots decide hacerse con el Arsenal Gear para acabar con GW (una de las proxys) por medio de un virus desarrollado por la hermana de Otacon, Emma Emmerich, y librarse de su destino escrito por esta entidad digital. Durante los eventos Solid Snake llega para ayudar al novato de Raiden, explicándole todo lo que está sucediendo y que ha sido engañado todo este tiempo, para luego enfrentarse a su mentor en un último combate mortal.

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Presidentes elegidos por una inteligencia artificial que manejaba los hilos de un país como los Estados Unidos y a toda su población, personajes que no podían morir o que las balas se desviaban, una relación muy compleja entre hermanos, todo eso junto con el toque “metalgearesco” tan distinguible y con una filosofía muy marcada (como en cada entrega), la cual planteaba la importancia del traspaso de la información a las nuevas generaciones, más las cinemáticas que hacían su regreso para mostrarnos las secuencias más espectaculares, formarían parte de los condimentos con los que se cocinaría esta obra, alabada por muchos y cuestionada por otros. Luego de este lanzamiento, muchos jugadores consideraban que la trama se estaba volviendo muy difícil de seguir, mientras que para otros la historia había tomado un rumbo muy interesante.

Ya hemos visto la mitad de los títulos canon de la franquicia, así que será mejor tomarnos  un breve descanso. En la segunda parte veremos los juegos que han salido en la PSP, los cuales han sido fundamentales para la confección de lo que será Metal Gear Solid V: The Phantom Pain. También veremos cómo se reinventa la serie en MGS3 y su épico final en MGS4. ¡Dismissed!