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The Witcher 3: Wild Hunt reseña


La actual generación de consolas se ha visto repleta de remasterizaciones, y a pesar de que algunos valen la pena por tratarse de obras maestras como es el caso de Grand Theft Auto V y The Last of Us, lo cierto es que hasta el momento no había salido un juego que verdaderamente inaugurara esta generación a lo grande, brindándonos un producto que verdaderamente nos haga sentir el poder de las nuevas plataformas de Sony y Microsoft (la PC no necesita demostrarnos nada ¡jajaja!). Ya han salido títulos como Assassin’s Creed: Black Flag, Destiny, y Bloodborne, pero tuvo que llegar CD Projekt con su aventura bárbara para sacudirnos y abofetearnos al grito de “bienvenido/a a la nueva generación!”

¿Cómo podría comenzar esta reseña? Quizás sería oportuno ostentar las más de 80 horas que he pasado en este fascinante mundo virtual – de esos que te dan ganas de tirarte de cabeza al televisor y comprobar si las leyes de la física son estables, pero aclarando que, igualmente, esta cantidad de tiempo no es lo suficiente para desenterrar todos los misterios que guarda el juego. Probablemente debería dedicarme a detallar el exhaustivo trabajo que han llevado a cabo los chicos de CD Projekt RED, una compañía polaca que ahora deberá afrontar las consecuencias de lo que supone disponer de tanto poder. Poder de desarrollo, ingenio, talento, y perfeccionismo. Un gran poder que conlleva una gran responsabilidad: brindarle a los ávidos fanáticos de títulos de enorme calidad.

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The Witcher 3: Wild Hunt no solo supone la consagración de CD Projekt como una de las mejores compañías desarrolladoras, también estamos ante un producto que pone bien en alto la vara dentro de la industria, algo que muy pocos pueden hacer. Si has jugado las dos entregas anteriores y lo has disfrutado, este te volará la cabeza, así de simple. El juego nos ofrece una exquisita libertad de exploración, pero hablamos de una exploración cargada de contenidos, profunda y compleja, y no un espacio virtual vacío y sin sentido. Para citar un ejemplo, podemos encontrarnos en plena misión y en el medio del camino toparnos con una guarida de bandidos, donde, por cierto, encontraremos jugosos botines. Siempre habrá algo para hacer, ni siquiera terminaremos con un asunto para ya toparnos con nuevas oportunidades e historias por descubrir mientras cabalgamos o hablamos con los habitantes.

Sus desarrolladores ya nos habían advertido que las decisiones que tomemos tendrán un pequeño o un gran impacto en la historia principal, y que los resultados no resultarán en algo estrictamente “blanco o negro, bueno y malo,” serán más bien balanceado, o sea, gris. Cuando creemos que tomamos la decisión correcta, el efecto que se producirá nos puede dejar con la boca abierta. Es fantástico. Realista para el contexto en el que se maneja el juego, un período violento en donde debes hacerte cargo de tus acciones pagándolo con tu vida. Puedes optar por lo que consideras moralmente correcto y solidario, por ejemplo –  atención, spoiler de una misión secundaria –  capturar a alguien que ha quemado una casa, pero te encuentras con que el sujeto estaba borracho, y una vez que se lo entregas a la víctima de su fechoría, éste termina colgándolo – fin del spoiler. De todas formas, el juego hace gala de tantísimas misiones que tendremos para sorprendernos y descubrirlas por nuestra cuenta, que nos enseñará a la fuerza a sobrellevar nuestras decisiones.

Nosotros manejaremos la historia a nuestro modo (dentro de las variaciones posibles). Podemos descubrir una serie de misiones si ayudamos a un personaje, o podemos irnos e ignorarlos. Es el caso de la bellísima Keira Metz (quien no lo es en The Witcher ¡jajaja!), un personaje al que si ayudamos luego de terminar una misión con ella, se abrirá una nueva línea de misiones que impactarán en la historia principal. Tú decides, nada se impone. Puedes irte y no verla más, lo que resulta en algo muy orgánico y natural.

Al igual que en Game of Thrones, The Witcher es una historia que mezcla violencia, guerras, traiciones, muertes, y momentos subidos de tono. Precisamente, como en la historia de George R. R. Martin, las mujeres juegan un papel imposible de ignorar, tanto en la trama como en el propio juego. No solo nos encontraremos con personajes extremadamente poderosas (como es el caso de Ciri, a quien controlaremos por momentos, y cuyos poderes son superiores a los de Geralt), sino que también es posible interactuar con ellas de una manera que, digamos, deberemos taparnos los ojos ¡jajaja! Son tantas las posibilidades y libertades que nos ofrecen, que las relaciones que formemos con los personajes femeninos nos llevarán a la posibilidad de intimar con ellas (no se ve nada que no sea el torso y algún que otro glúteo, lo que hoy en día no es nada ¡jajaja!).

CD Projekt tiene todo para volverse la nueva Bethesda, caracterizándose ésta última en recrear mundos fascinantes por explorar con un nivel de detalles y una diversidad de elementos que enriquecen a sus juegos, algo que pudimos experimentar en toda la serie de The Elder Scroll, con Skyrim como su punto culmine. De hecho, The Witcher 3: Wild Hunt no tiene nada que envidiarle a Skyrim. La nueva aventura de Geralt de Rivia está plagada de misiones, tanto principales como secundarias, que nos adentran a un mundo en donde convergen la belleza de su naturaleza y el horror de los cadáveres colgando en descomposición o quemándose vivos, a plena vista para ser contemplados por nosotros mientras viajamos con nuestro caballo “Roach.”

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Oh, el mundo de Wild Hunt. El trabajo realizado por parte del equipo de CD Projekt RED es verdaderamente loable. Sus diversos escenarios y localidades están tan cargados de detalles que es imposible no perderse por varios minutos observando y siendo testigos del compromiso de los desarrollares en ofrecer un producto de semejante nivel de calidad. De hecho, ni siquiera verás los mismos árboles en una misma zona. Ahondando un poco en este punto, me he pasado bastante tiempo observando los diversos tipos de pinos y arbustos, y no he visto que ninguno se repita (algo que no suele darse). El continente por el que transitaremos alberga un gran número de reinos con sus respectivas ciudades, como también muchos pueblos en donde pararemos para recolectar información o buscar un trabajo por medio de contratos. Todo parece tan vivo y natural, tan inmenso que de no ser por el mapa te perderías como Ryoga (Ranma ½ ¿alguien? ¿Eh?). Pero eso es lo fascinante de este tipo de juegos, el hecho de que nos arrojen a ese espacio virtual y que nos permitan explorar a nuestro placer, pasándonos horas sin hacer ningún trabajo porque nos entretuvimos con los paisajes. O seré yo que me gusta sacarle jugo al juego.

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Su trama pareciera ser una simple excusa que nos invita a conocer las tierras de Redania, Temeria, Kovir, y demás reinos en el que pasaremos horas en cada uno de ellos. La historia que nos cuenta The Witcher 3 es buena y por momentos atrapante, pero puede llegar a enfocarse mucho en la búsqueda de Yennifer (su amada) y Ciri (su hija adoptiva), en donde iremos de lado a lado intentando recolectar información sobre sus respectivos paraderos. Además hay que sumarle que si no has leído las novelas de las que se basa el juego, difícilmente puedas conectarte emocionalmente con Ciri para ir detrás de ella como si fueras a reencontrarte con tu hija y no con un mero personaje renderizado (salvo que lo que se ve al principio del juego sea suficiente para ti). Pero que no se malinterprete, aunque no estemos ante una historia compleja y llena de vueltas de tuerca, no escatima en calidad y buen desarrollo (aunque sea un poco lenta por momentos).

Por otro lado hay que hablar de los gráficos, los cuales son majestuosos. Los polígonos que conforman a todos los personajes del título más los efectos de luz sobre la piel (y detalles como los poros) hacen que estemos en presencia de personas “reales.” Las texturas de la ropa nos ayudan a diferenciar la lana del cuero, y ver las cadenas perfectamente recreadas en el traje de Geralt con su respectivo brillo dependiendo del ángulo, no tiene precio. Sinceramente es una exquisitez visual. The Witcher 3 nos deleita con sus alucinantes paisajes, y sin perder el tiempo, al poco de comenzar con el juego, el director nos ubica rápidamente frente a una hermosa vista con una imponente montaña que se extiende sobre una base boscosa, adornada con la característica bruma, para así contemplar el poder gráfico del juego y tener una idea de lo que nos espera a nivel visual.  

El título maneja los tintes de humor y situaciones hilarantes – como la escena del unicornio (¡por Dios que no podía creer lo que estaba viendo! ¡jajaja!) –  con la crudeza de la guerra y la desdicha de un mundo que debe lidiar con criaturas que devoran y despedazan humanos, o fantasmas y demás espectros que están allí para atormentar a los habitantes de los pueblos, todo mezclado en un coctel embriagador que nos insta a ir por más. De este modo, las 80 horas que ya llevo jugándolo, no son suficientes. Vas a querer conocer cada una de las historias que Wild Hunt tiene para contarte, hablar con cada uno de los habitantes, obtener todos los ítems, armas, armaduras y demás objetos, y recorrer cada m2 de ese mundo 3D increíble, infestado de criaturas horripilantes y bellísimas mujeres, ambas igual de peligrosas (jajaja). Esto último nos da pie para desmenuzar sobre el tema de los combates.

Los chicos de CD Projekt nos ofrecen un sistema de batalla que mezcla elementos de RPG con un título “hack ‘n’ slash,”  por lo que por momentos nos sentiremos jugando a un Dark Souls (y más si elegimos el modo “Death March”). El sistema de peleas está muy bien realizado y Geralt dispondrá de varios ases bajo la manga para derrotar a sus enemigos gracias a unas mecánicas bien elaboradas. Por ejemplo, tenemos las llamadas “Señales” conocidas en la serie, hechizos simples utilizados por los Brujos, de los cuales tendremos cinco para emplear en batalla: Aard, Igni, Yrden, Quen y Axii. Cada uno de ellos tiene un propósito que nos ayudará a la confección de nuestra estrategia a la hora de combatir. Citando a Aard como ejemplo, ésta señal nos servirá para aturdir a los enemigos, perfecto para cuando estemos rodeados. En el caso de Igni, éste es el hechizo más ofensivo de todos, ya que arrojaremos unas chispas de fuego que incendiará instantáneamente a todo lo que se nos interponga en el camino, lo que sin dudas será uno de los hechizos que utilizarás constantemente.

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Pero no solo de Señales estamos hechos, contamos con un complejo sistema de esgrima que se irá reforzando en nuevos movimientos, haciendo que luchar con la espada sea todo un arte en niveles avanzados. Los combos de un Geralt con poca experiencia o nivel, frente a uno bien avanzado, resulta en movimientos más espectaculares que nos da la pauta de que nuestro personaje ha evolucionado. Los combates en The Witcher se caracterizan por ofrecer una digna dificultad, o sea, no se trata de tirar sablazos como en Devil May Cry o God of War. Aquí debemos estudiar los movimientos y ataques de nuestros rivales de turno, ya que de otra manera podríamos vernos seriamente perjudicados y terminar siendo una víctima más de los lobos, osos, bandidos, ghouls, ciclopes, etc.

Con esto último, el asunto a dirimir es el de los controles, los cuales están muy bien empleados y son muy cómodos y naturales. Antes que nada, debo aclararte que lo he jugado en una PlayStation 4, por lo que los controles están basados en el DualShock 4. Bien. A la hora del combate, debemos desenvainar una de nuestras dos espadas dependiendo del enemigo (acero para humanos/no humanos, y plata para monstruos), y para eso simplemente presionaremos el botón de la izquierda (de la cruceta), mientras que con el triángulo y el cuadrado realizaremos ataques fuertes y rápidos respectivamente. Pero no todo es atacar y atacar ¿cierto? Por lo tanto es muy importante que sepas esquivar los ataques de los enemigos y que puedas prever el momento justo para accionarlo, presionando el círculo y dirigiendo el stick analógico en cualquier dirección (¡menos hacia adelante! ¡jajaja!). Presionando R3 fijaremos los ataques a un enemigo determinado y con R2 activaremos las Señales de las que hablamos anteriormente.

Los ítems por su parte, tienen un rol preponderante si sabemos utilizarlos, ya que nos pueden dar cierta ventaja al inicio de un combate, por ejemplo, arrojando algunas de nuestras bombas, logrando que los enemigos sufran daño y al mismo tiempo queden desorientados, como también infligirles algún estado de dolencia determinada (ceguera, incineración, etc.). Y no hay que olvidarse de recuperar vida mediante ítems comestibles, como manzanas, pescado, e hígado de lobo (entre otros), todos al alcance al presionar el botón de dirección. La alquimia hace su regreso como en las entregas anteriores, dándonos la posibilidad de crear nuestros propios ítems, como las muy requeridas pociones, algo elemental durante los combate.

 

Un juego como The Witcher 3: Wild Hunt nos hace fantasear con las posibilidades que podremos experimentar de aquí a unos años, teniendo en cuenta que las compañías van obteniendo mayor conocimiento en cuanto al potencial de las consolas, mejorando el rendimiento de la memoria y procesadores para desarrollar mejores experiencias de juego (un claro ejemplo es Rockstar con GTA 3 o GTA: Vice City frente al “monstruo” de GTA: San Andreas, todos lanzados en una misma generación). Esta entrega encierra la historia de Geralt de Rivia de una forma extraordinaria, pero todos sabemos como funciona esto, por lo que no sería de extrañar que veamos un The Witcher 4 en un futuro, y el solo hecho de pensarlo me genera escalofríos.

 Plataforma: PlayStation 4 / Xbox One / PC
 Desarrollador: CD Projekt RED
 Distribuidor: CD Projekt RED
 Fecha de lanzamiento: 19 de Mayo de 2015
 Género: RPG de acción

Evaluación

Comentario final

The Witcher 3: Wild Hunt te hará experimentar toda clase de emociones, pero que cada una de ellas concluyen en un único destino: divertirte. Es por culpa de estos juegos que nos afinan el paladar y nos vuelven más exigentes, pudiendo llegar a disfrutar de menos juegos. Sin dudas debes hacerte con este título, independientemente de que no hayas jugado a sus anteriores entregas, y más aún si eres fan de Skyrim. La historia que cierra la trilogía de Geralt tiene un lugar en el Olimpo de los videojuegos.

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